Osvaldo Blanco[1]
“[...] el proceso capitalista de producción, enfocado en conjunto,
o como proceso de reproducción, no produce solamente mercancías,
no produce solamente plusvalía, sino que produce y reproduce
el mismo régimen del capital: de una parte al capitalista
y de otra al obrero asalariado”.
(Marx, “El Capital”, Tomo I).
1.- Presentación.
El presente texto presenta un enfoque de investigación que relaciona la perspectiva de la estructura de clases con los conceptos de régimen de acumulación y modo de regulación. La principal hipótesis que tenemos es que en el corazón del sistema político y económico que regula la acumulación, generación y distribución de la riqueza subyacen las relaciones entre clases sociales.
Por último, se proponen algunos desafíos en esta incipiente línea de investigación, al tiempo de exhibir una propuesta de medición de la estructura de clases en el actual régimen neoliberal chileno a partir de datos de la encuesta Casen, específicamente para la última década.
2.- Régimen de acumulación de la riqueza y gestión de la fuerza de trabajo.
A diferencia de escuelas económicas que ponen el acento en el mercado como espacio de intercambio entre iguales o equivalentes, la escuela regulacionista se preocupa por el sostenimiento en el tiempo de estructuras económicas, políticas y sociales que permiten la reproducción de cierta lógica de acumulación y regulación. De este modo, esta escuela económica rescata de Marx el concepto de “modo de producción” y con ello el interés por los nexos entre las relaciones sociales y la organización económica, aunque desechando su nivel abstracto y poco específico. Para los regulacionistas, no existiría un modo de producción capitalista invariante; de ahí la necesidad de recurrir a conceptos de alcance medio tales como el de “régimen de acumulación”, el cual, siendo más concreto y específico, conserva del “modo de producción” la vinculación entre sí de elementos económicos, políticos y sociales (VV.AA., 1996; Boyer, 2007). El concepto de régimen de acumulación permite dar cuenta del conjunto de regularidades que aseguran una progresión general y relativamente coherente de la acumulación del capital o, dicho en otros términos, “formalizar la dinámica económica mediante la consideración explícita del impacto de las formas institucionales sobre la distribución del ingreso entre salario y ganancia, y la compatibilidad del imperativo de valorización y de realización” (ibíd.: 61).
Desde una mirada sociológica Jaime Osorio ha definido al término de “patrón de reproducción del capital” para dar cuenta cómo el capital se reproduce en períodos históricos específicos y en espacios, regiones o formaciones sociales y económicas determinadas (Osorio, 2006; Cornejo, 2011: 124-131). Ello permite historizar el movimiento de la economía a partir de la premisa metodológica de que la reproducción del capital se modela en un determinado patrón o régimen que reproduce ciertas pautas por un determinado período de tiempo, vale decir, bajo la premisa de la observación de ciertas reiteraciones en el comportamiento de las esferas de producción, circulación y acumulación. En este sentido, la política económica es un mecanismo de conformación de este patrón de comportamiento, dirigiéndose a fracciones y sectores particulares del capital, por ejemplo, capital financiero, industrial, agrícola, comercial. Por tanto, la política económica priorizará uno de estos sectores, pues no puede resolver equitativamente las necesidades de reproducción de todas las ramas económicas. Los sectores que cuentan con mayores cuotas de poder e influencia en el campo político del Estado serán los determinantes en el diseño y aplicación de medidas que les favorezcan en su desarrollo y reproducción particular. En este contexto, serán sólo algunos sectores de la economía los que se constituirán como ejes de la acumulación y reproducción del capital (ibíd.).
Tenemos entonces que la crisis de un régimen o patrón de acumulación tiene que ver con las pautas de las tasas de ganancia, las cuales, en tanto dadas por mecanismos de explotación, están directamente ligadas a la lucha de clases. En ese sentido, cuando el modelo keynesiano se transformó en el neoliberal, las clases sociales dominantes fueron las que definieron un nuevo régimen de acumulación de capital y de gestión y control de la fuerza de trabajo que le asegurar un nuevo patrón de comportamiento en sus tasas de ganancias. Por ello, en la crisis de un modelo no sólo se establece una lucha vertical entre burgueses y proletarios, sino también la lucha horizontal entre facciones de la burguesía mundial (Brenner cit. por Cornejo, op.cit: 105-117). De hecho, hasta ahora ha sido la lucha horizontal entre capitalistas la que ha reorganizado el régimen de acumulación, lucha que hoy lleva con gran ventaja el capital financiero (ibíd.).
En otras palabras, para no caer en una suerte de determinismo economicista proponemos la explicación de la reproducción y crisis de los ciclos económicos desde el enfoque de las clases sociales[2]. El régimen de acumulación considera las “formas institucionales” que regulan la acumulación y distribución de la riqueza, donde tanto en su auge como en su crisis está en juego la legitimidad de estas formas que afectan y son afectadas por la lucha de clases. Un régimen de acumulación es entonces una manera de acumulación y distribución de la riqueza, así como de explotación sobre la fuerza de trabajo, todo esto garantizado por modos específicos de regulación en tanto formas o arreglos institucionales[3].
3.- La fisonomía del régimen de acumulación neoliberal: aproximación a la estructura de clases en Chile.
Una “estructura de clases”[4] es la división de la población en grupos dados sobre la base de un fundamento teórico “relacional”, obteniendo recompensas materiales y simbólicas sostenidas en el tiempo. Vale decir, nuestro enfoque se basa en los conceptos de “explotación” (Marx) y “dominación” (Weber). En el caso de Marx, tenemos la distinción entre explotados y explotadores, separación que E. O. Wright amplió al ámbito de la “organización” de la explotación por parte de grupos gerenciales. En el caso de Weber, tenemos la noción de dominación, específicamente las ceñidas a las situaciones de mercado, vale decir, dominación no sólo entendida como la capacidad de imponer la voluntad por sobre la voluntad de otros, sino que la capacidad que tiene esta imposición de permitir la obtención de recursos y riquezas de forma sostenida en el tiempo. Esta especificación del concepto de dominación económica –o, como Weber la denomina, dominación “de hecho” en el mercado– es útil a la hora de pensar los límites que diferencian una clase social de un estamento político (grupo perteneciente al ámbito de la dominación política), especialmente en el caso de la burocracia, sector clave para mantener un régimen de acumulación y regulación determinado.
Además, estos conceptos de explotación y dominio hacen que nuestra propuesta clases difiera de, por ejemplo, los grupos socioeconómicos (ABC1, C2, C3, D y E), los cuales son gradacionales y no relacionales[5] (Blanco, 2010: 51-52; 2011: 5-7). Con esto, nuestra perspectiva se basa en la hipótesis de que el antagonismo de la lucha de clases –término con énfasis claro en el aspecto relacional– determina los modos de regulación que definirán las reglas sociales, políticas y económicas que sustentan al régimen de acumulación, así como también que posibilitan su crisis.
Como una forma de presentar un marco general de líneas de investigación posibles para el caso chileno, a continuación mostramos datos de la estructura de clases a partir de una propuesta y metodología propia (Ver Gráfico)[6]. Se trata de una propuesta de estructura medida con datos secundarios, por lo que no se busca “la” estructura de clases realmente existente, sino una estructura posible que tenga como condición estar elaborada a partir de los criterios de la explotación (propiedad de medios de producción), la organización y el dominio[7].
Gráfico: Porcentajes de las clases sociales en Chile (2000, 2003, 2006 y 2009)
Fuente: Elaboración propia a partir de Casen años respectivos.
En el Gráfico es posible observar algunas tendencias interesantes:
a) Primero, que la crisis mundial del 2008 tuvo impactos en la estructura de clases.
b) Se observa una disminución de la cantidad de Capitalistas y/o Gerentes de Empresas.
c) Aumento leve, pero sostenido de los trabajadores por cuenta propia ya desde el 2006 y 2009.
d) Aumento importante por parte de los trabajadores de calificación baja o nula de los años 2003 a 2006 y más pronunciado aún de 2006 a 2009.
e) Disminución significativa de los trabajadores de calificación media, especialmente de 2006 a 2009.
Obviamente, quedan muchas indagaciones sobre la relación entre régimen de acumulación y estructura de clases que no podemos desarrollar en este lugar. Por esto, se debe proseguir con investigaciones que intenten explicar cómo el sistema capitalista no sólo tiene tendencias a las crisis, el cambio y la inestabilidad, sino que, pese a ello, también logra instaurar instituciones, reglas y normas para su reproducción. Se deben ligar los conceptos de: 1) regímenes de acumulación en tanto sistemas de producción y consumo (fordismo, post-fordismo, etc.), 2) los modos de regulación o conjunto de reglas sociales que controlan el régimen de acumulación y determinan su forma[8] y, finalmente, 3) las estructuras que proyectan este sistema y conforman grupos (clases) relacionadas entre sí. En suma, creemos que es necesario ver, por una parte, la manera en que los regímenes de acumulación y sus modos de regulación determinan la estructura de clases, pero ver el movimiento dialéctico sobre cómo esta última, en ciertos momentos históricos, genera las crisis de los regímenes de acumulación.
4.- Desafíos de investigación
Nuestra propuesta frente al desafío de estudiar las mutuas determinaciones entre régimen de acumulación y estructura de clases en Chile se expresan en, a lo menos, las siguientes líneas de investigación:
1) Caracterizar la estructura de clases chilena en base a una propuesta que dé cuenta de los ejes de poder fundamentales de la sociedad capitalista: a) la propiedad material de los medios de producción; b) la calificación y organización de la producción; c) la dominación burocrática.
2) Analizar la desigualdad social en la distribución de los principales activos sociales (ingresos, educación, etc.) a partir de los grupos que componen la estructura de clases propuesta, comprobando la importancia de este enfoque para el estudio de la desigualdad social generada por el modelo neoliberal chileno.
3) Analizar la manera en que la desigualdad al interior de la estructura de clases influye en el tipo específico de régimen de acumulación neoliberal chileno, específicamente en los aspectos regulatorios de: a) la relación salarial; b) las formas de competencia entre facciones de la burguesía; c) la relación monetaria y el acceso a crédito y el impacto de la tasa de interés en las distintas clases; d) la cobertura del gasto público y el impacto de los impuestos en la estructura social; e) el tipo de inserción internacional de la economía chilena y su impacto en la estructura de clases.
4) Dar un lugar central no sólo las diferencias estructurales (objetivas) entre clases, sino que también los procesos subjetivos de éstas, determinando en qué medida la conciencia y psicología de clase son factores influyentes en el modo de regulación y el régimen de acumulación chileno.
Ello implica estrategias metodológicas que triangulen la información cuantitativa y cualitativa, con el objeto de analizar y explicar la estructura social del modelo neoliberal chileno durante las últimas décadas, tanto en sus tendencias normalizadoras como de crisis.
5.- Bibliografía citada.
Blanco, Osvaldo (2010): Estructura de clases sociales en Chile desde la Ocupación y el Oficio, Tesis para optar al grado de Magíster en Ciencias Sociales, Mención en Sociología de la Modernización, Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Sociales, Santiago.
______ (2011): La estructura de clases como herramienta para el estudio de la desigualdad social. Una propuesta de medición para Chile, Ponencia presentada en el Congreso Chileno de Sociología y Pre-ALAS, mesa Nº 12: “Sociología, Pobreza y Desigualdad”, Valparaíso, Chile, Abril de 2011.
Boyer, Robert (2007): Crisis y regímenes de crecimiento. Una introducción a la teoría de la regulación, Miño y Dávila, Buenos Aires.
Cornejo, Marcelo (2011): La acumulación de capital en Chile. Crisis y desarrollo: Últimos 40 años, Ed. Octubre, Santiago de Chile.
Osorio, Jaime (2006): “Por qué hablar de patrón de reproducción del capital”, Oikos N°21, EAE, Universidad Católica Silva Henríquez (UCSH), Santiago de Chile, pp. 149-186.
VV.AA. (1996): Teoría de la regulación: estado de los conocimientos (3 Volúmenes), Robert Boyer e Yves Saillard (eds.), Trabajo y Sociedad – UBA, Buenos Aires.
NOTAS
[1] Sociólogo por la Universidad Arcis, Magíster en Ciencias Sociales por la Universidad de Chile.
[2] Es imprescindible hacer diferencia entre el enfoque de la estructura de clases y el de conciencia clasista pues las posibilidades analíticas son diferentes (Blanco, 2011: 4-5).
[3] Volveremos sobre esto más adelante para dar cuenta de estas formas o arreglos institucionales.
[4] Para una definición más exhaustiva de lo que aquí propongo por “estructura de clases” véase mi texto ya citado.
[5] Las nociones gradacionales se distinguen por el grado cuantitativo de algún atributo (ingresos, estatus, educación, etc.), y no por su posición dentro de una determinada relación.
[6] En trabajos anteriores he desarrollado una estrategia de medición factorial de correspondencias simples y luego la creación de una Sintaxis de SPSS (comando “Calcular”) que permite crear la variable “clase social” con dos variables de la encuesta Casen: Ocupación y CIUO-88 (4 dígitos) (Blanco, 2010). Las 19 categorías provenientes de estas dos variables se factorizan y reagrupan en cinco clases sociales, tal y como se observa en la estructura del Anexo.
[7] Para una explicación más acabada de esto véase mis trabajos ya citados. De hecho, es importante señalar que únicamente trabajando estas dos variables de la Casen al mismo tiempo –es decir, creando una nueva variable a partir de ambas– se pueden tomar en consideración estos conceptos teóricos, siendo ello imposible si se toman consideración estas variables por separado. Queda por aclarar que algunas investigaciones hechas actualmente en Chile se han limitado a la recodificación de la CIUO-88 como forma de operacionalizar la clasificación de Goldthorpe y Erikson, la cual se preocupa de las calificaciones, no de la propiedad de medios de producción. Nuestro propósito ha sido el crear una nueva metodología para la elaboración de una variable de clase social que integre estos dos componentes clasistas esenciales de cierre social.
[8] Según Boyer, la operacionalización de un modo de regulación está dada por 5 dimensiones o formas institucionales principales, esto es: a) La relación salarial; b) Las formas de competencia entre facciones de la burguesía; c) La relación monetaria, los ingresos y el endeudamiento; d) La cobertura del gasto público y el impacto de los impuestos en la estructura social; e) El tipo de inserción internacional de la economía chilena. A partir de una adaptación de lo expresado por Boyer, podemos señalar los siguientes indicadores para cada una de estas 5 dimensiones de análisis: a) Ingresos, quintiles y deciles; tipo de contrato; b) Contribución al PIB por Rama; Precios y ganancias; c) Créditos, interés; monedas (valor real – nominal); d) Gasto público; impuestos; e) Saldo exterior; tasa de cambio.
6.- Anexo.
Propuesta de Estructura de Clases para Chile


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