domingo, 4 de octubre de 2009

Breves notas sobre el individualismo metodológico weberiano.

A Max Weber se le cataloga como “individualista metodológico” sin que él mismo haya ocupado el término. Sin embargo, no cabe duda de que Weber era conciente de su propia epistemología individualista. En una carta escrita a Robert Liefmann, el 9 de marzo de 1920, año de su muerte, Weber escribe:

“Si en definitiva me hice sociólogo –como lo indica el decreto de mi nombramiento – ha sido esencialmente con objeto de poner término a estos ejercicios a base de conceptos colectivos, cuyo espectro no cesa de merodear. En otras palabras, tampoco la sociología puede proceder sino de las acciones de uno, de algunos o de numerosos individuos separados. Por eso se encuentra obligada a adoptar métodos estrictamente individualistas”.
Cit. por NAISHTAT, 1998: 62.

La propuesta weberiana es el fruto de un profundo debate en el seno de la intelectualidad alemana del siglo XIX, recogiendo dicha herencia y logrando formular su propia perspectiva. En efecto, las formulaciones metodológicas de Weber encuentran su presupuesto histórico en aquellas discusiones y polémicas que, a partir de mediados del siglo XIX, empeñaron a la cultura alemana hacia la búsqueda de la labor específica de las ciencias histórico-sociales y de la validez de sus procedimientos de investigación.
El período de la Methodenstreit (disputa metodológica) de la escuela histórica alemana contra el modelo de análisis de la economía clásica se basa en el rechazo hacia la labor científica entendida como la de determinar las tendencias del desarrollo que rigen el funcionamiento y la sucesión de las formas económicas en la historia. La teoría clásica, originaria de Gran Bretaña proponía teorías que pretendían ser universales abstractas, pero que fueron desarrolladas en base a la sociedad británica bajo un contexto económico, político y social determinado. La crítica que se le hizo en Alemania consistía en que la economía inglesa no tenía en cuenta las variables culturales y sociales, ni tampoco su efecto en lo económico. Se basaba en el mercado y en la idea del homo económicus, mientras que la escuela histórica alemana (y posteriormente la escuela marginalista o, simple y llanamente, escuela austriaca que ejerció gran influencia en Weber) sostenía que el hombre no siempre se comporta de esta manera en virtud de la existencia de factores sociales, culturales y políticos que lo condicionan. En el fondo, la discusión inicial desde la que se nutre Weber es una discusión sobre el estatuto de la escuela histórica, en especial frente a la explicación de los fenómenos económicos desde un punto de vista histórico.
Dicho debate alcanzó ribetes que sobrepasaron los límites de la propia historia y la economía, alcanzando a la propia sociología recién en nacimiento. En efecto, la Methodenstreit que se desencadenaba en el terreno de la economía y de la explicación histórica de los fenómenos económicos, iluminó cuestiones análogas que subsistían en otras disciplinas sociales, tales como la propia sociología. Por aquellos años, la sociología era la novel ciencia que intentaba, por sus propios medios, abrirse un camino y definir sus propias tareas (objeto) dentro de las ciencias histórico-culturales (Weber, 2006).
Para la escuela histórica (preocupada de la historia de los fenómenos económicos), la sociología, simplemente, no tenía cabida en su proyecto:

“La escuela histórica, mientras construía un edificio científico con fundamento histórico, no había abierto la posibilidad de una investigación sociológica autónoma; antes bien, había procurado resolver toda ciencia social en la obra de sistematización de un material históricamente individualizado, obra subordinada al fin de la comprensión histórica”
ROSSI, 2006: 11.

La figura intelectual de Max Weber representa no sólo la consolidación de la ciencia sociológica, sino también en cuanto a la relación de ésta con las demás ciencias sociales y, en especial, con la historia y la economía. No obstante, para ello Weber debió enfrentar la tarea de cuestionar la forma como se había ido estableciendo la sociología positivista francesa e inglesa. El debate se formuló desde un rechazo al presupuesto positivista –principalmente al método desprendido a partir de Comte y Spencer – de un orden necesario de leyes sociales que la sociología debía determinar, lo cual permitiría una previsión infalible de los fenómenos de la sociedad. Para ello, Weber considera al organicismo y funcionalismo como elementos de poca relevancia sociológica frente a lo que él considera como relevante: la individualización histórica comprensiva [1].
Pero lo que hay que tener en cuenta es que este individualismo de Weber es metodológico, no ontológico. Es decir, si bien sigue el método de individualización del objeto de estudio propuesto por H. Rickert, discrepa de éste en un único punto, a saber: adscribir a un imperativo categórico para la individualización. En Rickert, la distinción entre “relación al valor” y “valorización” implica, entre otras cosas, la existencia de un criterio de validez para los propios valores que proveen la base de esta operación. los criterios son: i) los valores afirmados por el individuo para su selección empírica deben ser compartidos por los actores históricos concernidos; ii) estos valores deben ser, por tanto, comunes a una cultura; iii) adscribir a un imperativo categórico para la individualización; iv) la individualización histórica no puede hacer juicios de valor sobre el fenómeno histórico, sino más bien remitirlo a su circunstancia histórica determinada de forma teórica (Naishtat, op.cit).
Las construcciones del tipo ideal, por ejemplo, se basan en la convicción weberiana de que la historiografía no debe ocuparse de sucesos y acciones particulares, sino que debe prestar atención a la influencia que ejercen características estructurales y fenómenos colectivos en el curso de los desarrollos históricos. De esta forma, su sociología es una tentativa por conceptualizar, desde el individualismo metodológico, aspectos estructurales y colectivos.
El individualismo metodológico advierte de los peligros de una “mente colectiva” de quien las mentes individuales sólo son una fracción, o bien de considerar a cada sociedad como un todo orgánico unitario y autónomo que supera a los individuos que forman parte de él y dirige y controla su obrar. Por ello, para Weber la acción es más importante que la función. Y por “acción” Weber se está refiriendo a un actuar con significado, que refleja una intencionalidad subjetiva.

“Por “acción” debe entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer externo o interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a ella un sentido subjetivo. La “acción social”, por tanto, es una acción en donde el sentido mentado por un sujeto o sujetos está referido a la conducta de otros, orientándose por ésta su desarrollo”.
WEBER, 2008: 5.
(Cursivas del autor)



Bibliografía

1) NAISHTAT, Francisco (1998): “Las tensiones del individualismo metodológico en Max Weber”, en Max Weber y la cuestión del individualismo metodológico en las ciencias sociales, F. Naishtat (comp.), Eudeba, Buenos Aires, pp.61-108.

2) ROSSI, Pietro (2006): “Introducción”, en Ensayos sobre metodología sociológica, Max Weber, Amorrortu, Buenos Aires, pp. 9-37.

3) WEBER, Max (2006): Ensayos sobre metodología sociológica, Amorrortu, Buenos Aires.

4) _______ (2008a): Economía y Sociedad, FCE, México.


Notas

[1] En “Economía y Sociedad” Weber escribe lo siguiente: “El método de la llamada sociología “organicista” (…) pretende explicar partiendo de un “todo” (p. ej., una economía nacional) el actuar conjunto que significa lo social; por lo cual, dentro de ese todo se trata al individuo y su acción análogamente a como la fisiología trata la situación de un “órgano” en la economía del organismo (desde el punto de vista de su “conservación”).WEBER, 2008: 13.


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